La autonomía del hombre y la voluntad del Hijo – Pastor Sahir Akel

Quisiera compartirles algunos pensamientos del último mensaje que pude ministrarles, “La Voluntad del Hijo y el Aumento de Su Vida”.

Decíamos que:

“Absolutamente, Todo gira en torno a Su Voluntad. No podemos conducir a Dios hacia nuestra voluntad cuando ella no permanece rendida a Dios”

“Lo único que debe Aumentar en un Hijo de Dios, es la Vida de Dios. A medida que Aumenta la Vida de Dios, aumentará Su Voluntad y el conocimiento de ella en nosotros”

“Si la mente del ser humano no experimenta una transformación, resistirá la Voluntad de Dios, porque permanece en un estado de muerte espiritual que no le permite tener Luz en cuanto a la Vida de Dios y a la Persona de Su Hijo”

Hermanos, “La separación del hombre con Dios no se lleva a cabo, cuando éste deja de pertenecer a una Iglesia, sino, cuando deja de ser sensible a la Voz de Dios que lo conduce a Su Voluntad Eterna y perfecta”

Es importante detenernos en este pensamiento, porque no podemos permanecer en una batalla permanente entre la Voluntad de Dios y la nuestra.

¿Por qué? “La voluntad del hombre enfrentada a la de Dios es la esencia del pecado y la base de la caída

Esto sucedió con Adán. La Autonomía que tuvo Adán de la Voluntad de Dios, le dejó como resultado la muerte espiritual.

Mientras leemos en Génesis 3:9-10 | NTV; “Entonces el Señor Dios llamó al hombre: ¿Dónde estás? El hombre contestó: Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo” …  Leemos en Juan 5:30 | RV60 “…no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”

La diferencia en estos dos pasajes es increíble, “aquél que buscó autonomía de la Voluntad de Dios, terminó escondido y con temor; gobernado por la vergüenza. Sin embargo, Aquél que entendió que la Voluntad de Dios debe absorber la voluntad del hombre, terminó venciendo el poder y dominio de la muerte para siempre…”

“El hombre espiritual, nunca puede ser autónomo; por el contrario, es llamado a conocer la Voluntad del Padre manifestada en el Hijo”

La palabra “Voluntad”, hace referencia a la capacidad del hombre para elegir.

Dios concedió al hombre voluntad propia. Pero no para que éste la independice de Dios, sino, para que, por medio del entendimiento espiritual, elija conscientemente agradar a Dios y hacer Su Voluntad.

Si decidimos seguir el modelo de Jesús en la tierra, entonces no podemos dejar de recordar Sus palabras en Mateo 26:39 | DHH; “En seguida Jesús se fue un poco más adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y oró diciendo: Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú

Jesús nos dejó un modelo extraordinario de “aceptación a la Voluntad del Padre”; atravesando por el “trago amargo” más difícil de su vida natural. De hecho, en el versículo 38 | RV60 dice; “…Mi alma está triste hasta la muerte…”. Sin embargo, vemos una clara disposición de reafirmar la necesidad del hombre de buscar la Voluntad de Dios, para luego aceptarla.

Hermanos, “Nadie quiere pasar por el sacrificio de la Cruz, pero todos desean la Vida que se disfruta en la Resurrección”.

“La Vida de Dios Aumenta luego que el hombre decide de manera consciente dejar la autonomía y comprende que, ese sacrificio dejará como resultado la Vida Resucitada”. 

Es en el Aumento de la Vida Resucitada donde la manifestación de milagros, sabiduría, paz y todos los recursos del Cielo son reales.

La rigidez del pensamiento, en cuanto a la Voluntad de Dios, solo establece el ritualismo de una religión muerta.

Dice Hebreos 10:9 | RV60; “…y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último”

Encontramos en esta palabra de Hebreos, la Idea Eterna de Dios de modificar el Pacto antiguo que requería de sacrificios, a un Pacto Nuevo, que se fundamenta en el sacrificio de Jesucristo para establecer la Vida de Dios Eternamente.

Ahora, quisiera que rescatemos algunas expresiones:

Primero: “He aquí que vengo…”. Esta afirmación, es muy interesante. La Palabra “vengo”, nos indica el sentido de propósito que debe existir en los hijos de Dios. No somos enviados por Dios para hacer lo que nuestro sentido de voluntad nos indica. Es muy importante comprender que somos enviados a nuestras generaciones. De alguna manera podemos decir que, fuimos enviados a ellas o “venimos a ellas”. Cada vez que un hijo de Dios “va”, es para implantar la Vida de Dios. De lo contrario, no tiene sentido nada de lo que pueda hacer.

Segundo: “…Para hacer Tu Voluntad”. La intencionalidad de la “llegada” era para establecer aquello que estaba oculto para el hombre; es decir, “La Voluntad de Dios”. Por esto nos expresa Efesios 1:9 | RV60; “…dándonos a conocer el misterio de su voluntad”, este misterio queda develado al revelarnos la Voluntad del Hijo y el reunir todas las cosas en Él.

¿Cómo podemos saber si lo que hacemos por otros proviene de Dios? Porque al hacerlo, el “Misterio de la Voluntad de Dios” quedará develado en los demás, logrando un mayor conocimiento de la Voluntad y de la Vida del Hijo de Dios.

Tercero: “…quita lo primero, para establecer esto último”. La Voluntad de Dios es lo único que puede “quitar lo primero en nosotros”. ¿Qué es lo primero? El sistema de pensamiento no redimido por Dios. La estructura religiosa de la mente que no deja establecer la Voluntad de Dios. Justamente, lo Segundo es la Voluntad de Dios que se establece en nuestro espíritu para manifestar aquello que a Él le Agrada, aquello que es Bueno y Perfecto para Él, (Rom.12).

Hermanos, “La rigidez de pensamiento, solo nos produjo autonomía de Su Voluntad. Sin embargo, esto es lo que Dios está comenzando a quebrar en la iglesia que Él está edificando”

La falta de conocimiento de Su Voluntad nos inclinará a lo que consideramos, “una voluntad segura”, es decir, al tipo de voluntad que se fundamenta en el razonamiento humano. Esta voluntad nos da seguridad porque somos nosotros quienes analizamos, que sí, y que no hacer.

“Sin embargo, es en la Voluntad de Dios, por medio de la fe, que encontraremos el camino de una verdadera seguridad”

“Dios no nos llamó a ser autónomos de Su Corazón, por el contrario, debemos volver a reunirnos en Su Corazón, porque ese es el Lugar donde Congregan los Santos”

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