Ahora No te desalientes – Pastor Sahir Akel

“El espíritu Santo viene de una manera u otra, insistiendo que aprendamos a Confiar en Dios. Que aprendamos a poner nuestras Expectativas en Él, para lograr Esperar sólo en Dios”

Estos Asuntos espirituales no son inocentes. La falta de Madurez en ellos nos puede provocar un profundo desaliento.

Recuerdan lo que pasó con Elías; dice 1 Reyes 19:4-7 | NTV; “Luego siguió solo todo el día hasta llegar al desierto. Se sentó bajo un solitario árbol de retama y pidió morirse: Basta ya, Señor; quítame la vida, porque no soy mejor que mis antepasados que ya murieron. Entonces se acostó y durmió debajo del árbol. Mientras dormía, un ángel lo tocó y le dijo: ¡Levántate y come!. Elías miró a su alrededor, y cerca de su cabeza había un poco de pan horneado sobre piedras calientes y un jarro de agua. Así que comió y bebió, y volvió a acostarse. Entonces el ángel del Señor regresó, lo tocó y le dijo: Levántate y come un poco más, de lo contrario, el viaje que tienes por delante será demasiado para ti”

Si leemos un poco la historia de Elías, nos daremos cuenta de que no llegó a este estado por casualidad. Su Vida y Ministerio hace honor a Su nombre. “Elías” significa, “Jehová es Dios”. En otras palabras, la aparición de Elías era una demostración de que “Dios estaba gobernando sobre todos los Asuntos de la tierra”

Sin embargo, a pesar de ser la persona que Dios usó para establecer Justicia frente a una nación perdida en la idolatría. A pesar de ser un hombre que vio el cielo abrirse y caer fuego de él. A pesar de ser la persona usada por Dios para resucitar a un muchacho, Elías tuvo deseos de morirse.

Alguno podrá preguntarse; ¿Cómo puede ser posible que experimentando tantas cosas desee morirse? La respuesta es; “el desaliento avanza independientemente de todo lo que podamos hacer y de todas las manifestaciones que podamos ver”. ¿Por qué? Porque estar desalentado, tiene que ver con un estado interno que solo Dios y la persona saben.

Recordemos Cantar de los Cantares 2:15 | NTV; “Atrapen todos los zorros, esos zorros pequeños, antes de que arruinen el viñedo del amor, ¡porque las vides están en flor!”

Los “pequeños zorros”, son la figura de la operación del desaliento en un hijo de Dios. El desaliento no es perceptible para la razón. Cuando comenzamos a darnos cuenta, por lo general, el desaliento ya tiene tomado todo nuestro mundo interno y no sabemos cómo escapar de él.

Observemos este detalle; Salomón dice, “Antes que arruinen el viñedo de Amor”. El desaliento no aparece después, sino antes. ¿Qué quiero decir? Cuando el viñedo, que significa “nuestra relación con Dios”, está en el mejor momento de Amor; (por esto usa el término “porque las vides están en flor”) aparecen “los pequeños zorros” para arruinar la relación.

Hermanos, “Esta es la realidad de muchas personas que no saben como salir. Cayeron en un desaliento o desánimo que, ni siquiera saben cómo fue y cuando fue”

Sin embargo, existieron ciertos descuidos, que tal vez, al no prestarles atención fortalecieron el desánimo.

Antes de entrar en ellos, déjenme compartirles un pensamiento: Uno de los engaños más comunes de las tinieblas es, “hacernos pensar o creer que podemos manejar la situación”.

Sin embargo, la experiencia me dice que, “si Cristo no está en el asunto y no sometemos nuestra vida a Su Voluntad, aquello que creemos manejable nos terminará absorbiendo”

Leamos 1 Tesalonicenses 5:16-22 | NTV; “Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. No apaguen al Espíritu Santo. No se burlen de las profecías, sino pongan a prueba todo lo que se dice. Retengan lo que es bueno. Aléjense de toda clase de mal”

Hermanos, Pablo no está dando consejos para “el éxito personal”. Pablo habla de una realidad espiritual que debe gobernar a los Hijos de Dios.

Esta Realidad espiritual nos demanda el cuidado de ciertas características que impedirán, entre otras cosas, que el desanimo ingrese o se establezca.

1. Estar alegres: No está relacionado a lo emocional, sino a lo espiritual. El único motivo para permanecer en alegría es que, todo el tiempo tengamos presente la Salvación que Dios nos ha regalado por Gracia. Tal vez, emocionalmente no estamos en el mejor momento, pero cuando miramos la Cruz, nos alegramos de recordar que, “el Dios que nos libró de la muerte eterna, nos librará de todos los asuntos temporales”

2. Nunca dejar de orar: Cuando la oración deje de ser considerada un acto religioso, entonces disfrutaremos de una vida de Oración. Orar, son encuentros con Dios. Es un estado de quietud, donde todo mi ser interno se inclina a Dios para Amarlo, oírlo y pedirle. No existe una estructura de oración, simplemente, es mi vida derramada a Dios.

3. Ser Agradecidos en toda circunstancia: Esto nos permite eliminar la queja. Hermanos, déjenme decirles algo, “muchos están tan sumergidos en la queja, que no se dan cuenta la manera en que menosprecian a Dios”. Tal vez, no lo hagan por maldad, pero la propia inmadurez los presenta como desagradecidos. Nadie quiere atravesar momentos feos; pero ellos nos permiten formar un corazón Agradecido.

4. No apaguen el Espíritu Santo: Es maravilloso obedecer la Voz del Espíritu Santo, porque nos da como resultado todo aquello que el hombre busca con tanto esfuerzo. Cuando decidimos obedecerle, el Espíritu Santo nos conduce, nos inspira decisiones y por, sobre todo, nos presenta delante de Dios perfectos. Apagarlo, no es perderlo, es “Sustituirlo”. ¿Qué quiero decir? Es tomar Su lugar y ocuparlo con la Razón.

5. No burlarse de la Profecía: ¿Entendemos esto? Burlarse, no se refiere a reírse, se refiere a menospreciar la palabra recibida. Cada predicación o consejo. Cada palabra leída en las Escrituras o dadas por alguna persona inspirada por Dios, puede ser nuestra profecía. Olvidarla, es menospreciarla. Si tan solo hiciéramos un recorrido hacia el pasado, nos daremos cuenta de que no nos faltó palabra, sino, fallamos en administrarla.

6. Retener lo bueno y alejarse de todo mal: La forma de hacerlo es, “cultivando la mente de Cristo en nosotros”. Es decir, “Sus pensamientos son lo único que pueden darme el discernimiento sobre, que debo retener y de que me debo apartar”. No son mis ideas o juicios personales; sino, la Mente de Cristo en mí.

Hermanos, “Detenernos en estos seis puntos nos pueden ayudar a comprender el motivo del ingreso del desaliento”

¿En qué área fallamos? ¿En todas o en algunas? Sea cual fuere la respuesta, el desaliento se valdrá de eso para fortalecerse en el interior.

Ahora, la intención con estas preguntas no es sumar una carga, porque no se trata de “esforzarme para volver a estar alegre, para orar, para no apagar el Espíritu…”; este mensaje no se trata de eso. No podremos hacer nada natural para recuperar algo espiritual. Este mensaje se trata de reconocer como ingresó el desaliento y volver al deseo ferviente por conocer más a Dios.

“Si Dios nos expone a esta palabra, sin dudas, es porque todo desaliento será erradicado”

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