El “dios” que modelamos – Pastor Sahir Akel

La Vida de Jesús fue demasiada influyente como para rebajarla a ciertos cumplimientos de “reglas religiosas” con la intención de agradarle.

Hermanos, creer que voy a “agradar a Dios” por el cumplimiento de reglas o formas, es menospreciar el Sacrificio Eterno de la Cruz. Es rebajar el poder de la Vida de Dios y la Resurrección de Jesús, de tal manera que ya no reflejamos Su Imagen, sino la Imagen de la “doctrina con la que nos adoctrinaron”. Modelando de esta manera al “dios” que queremos tener. Al “dios” que nos conviene tener.

Es común encontrar un “dios” para cada religión. Como también es común escuchar que ese “dios es el mismo para todos”. Sin embargo, este tipo de pensamiento produjo un velo espiritual, que no permite al ser humano relacionarse con Dios de forma personal.

La biblia nos dice claramente en Jeremías 18:6 | NTV; “… de la misma manera que el barro está en manos del alfarero, así estás en mis manos…”

“La religión pone tantos velos en los ojos espirituales, que le da más importancia al “barro” que al “Alfarero”. Es tan incongruente esto, que de alguna manera buscamos moldear a Dios a nuestra situación, no permitiendo ser moldeados por Él.

Las reglas de la religión, modela una clase de “dios” irreal.

Dice 2 Corintios 3:16-18 | NTV, “En cambio, cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado. Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen”

Ver a Dios desde las reglas, invalida la Vida y libertad que recibimos por Gracia. La única manera de entender con profundidad la influencia de la religión en nosotros es,

“volviendo al Señor”.

Volver al Señor no es una cuestión que puede comprenderse desde algo técnico o abstracto. La mente religiosa piensa que no está alejada de Dios al cumplir con ciertas costumbres. La mente religiosa juzga desde su propio parámetro de pensamiento.

De hecho, esto habló Jesús en Lucas 18:11-13 | NTV; “El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración: “Te agradezco, Dios, que no soy un pecador como todos los demás. Pues no engaño, no peco y no cometo adulterio. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”. En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”.

Cuando la estructura de la mente está gobernada por la religión, entonces estará por encima de la Vida de Dios. La actitud del fariseo es más común de lo que creemos, solo que es invisible a nuestra razón.

Hermanos, Jesús no detiene su enseñanza en la “forma de orar”; sino, en la actitud del corazón. Está mostrando la esencia de veneno espiritual que posee la religión en sí misma; que condena y empodera lo personal, por encima de Dios.

Esto hace la religión de la mente, pone velos en las personas. En este tipo de engaño cayeron muchos y la única manera de ser libres es; volver al Señor.

“Cuando volvemos al Señor, según lo que leemos en Corintios, es automático que los velos caigan…”

¿Qué tipo de velos? Los que no me permiten ver a Dios. Los que no me permiten ver la Vida de Dios a través de las Escrituras.

Volver al Señor no es solo para una persona que no conoce de Su Camino y necesita arrepentirse de su pecado, sino también, para aquellos que dicen Conocerlo, pero en el camino, cambiaron la Vida de Dios por las reglas.

Son las palabras del Apóstol Pablo al escribirles a los Gálatas; “¿Será posible que sean tan tontos? Después de haber comenzado su nueva vida en el Espíritu, ¿por qué ahora tratan de ser perfectos mediante sus propios esfuerzos?” |Gálatas 3:3|NTV.

“Los velos que se forman en la mente, silenciosamente nos conducen a creer que puedo modificar con la fuerza humana, con el entendimiento humano, aquello que solo puede hacerse desde el Espíritu de Dios”

“El Señor nos impartió de Su Espíritu para que disfrutemos de una Nueva Vida. Si las Reglas o doctrinas humanas, nos hubieran servido para cambiar nuestra Vida, nos hubiera entregado reglas, sin embargo, nos entregó a Su Hijo, que es mas que reglas, para que nosotros tengamos Vida”

Por esto dice Corintios, “Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”

Observemos esto, dice, “el Señor es el Espíritu”; quiere decir que el Señor está dentro de nuestro espíritu. Ahora, es interesante, porque ninguna religión, forma, regla o doctrina puede atrapar al Señor; porque la característica del Espíritu del Señor en nosotros es Libertad.

¿Qué significa que haya Libertad en nosotros?

Primero: “Que no existirá ningún tipo de esclavitud que nos someta a una servidumbre”

Segundo: “Que nos permite expresar la Gloria del Señor sin temor”

“La Libertad que recibimos en Cristo, nos dignifica, haciéndonos comprender que, somos lo que somos por causa de lo que Él es y ha hecho. Donde la culpa, el temor y la angustia, ya no tiene nada que ver con nosotros y que somos libres para disfrutar en la libertad de Su Amor”

Corintios continúa, “Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor”

Observemos con cuidado las Escrituras, dice, “a los que se les ha quitado el velo”; solo ellos, solo nosotros, podemos ver y reflejar la Gloria del Señor.

¿Qué es la Gloria del Señor? Su Hijo. Verlo, hace referencia a Disfrutarlo. Reflejarlo, hace referencia a Mostrarlo con libertad para que otros Lo disfruten sin límite alguno.

“Ya no buscaremos modelar a un Dios conforme a nuestra necesidad, por el contrario, nos dejaremos moldear por Él. Y Él nos conducirá a Su Voluntad Eterna; que es perfecta, llena de Vida y de Luz”

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