Un Ego más alto que Su Voz – Pastor Sahir Akel

Años atrás escuché está frase; “No hay que eliminar el ego, sino, debemos Santificarlo”.

De alguna manera, esto me produjo un impacto, porque mi mente fue expuesta a una vida tan religiosa que, en vez de enseñarme lo que debía hacer con mi ego, me enseñaron a eliminarlo o a menospreciarlo.

Eliminar el ego, pareciera una verdad, pero no lo es en realidad. Existe una distorsión en ese pensamiento. La Biblia “no condena el Ego del ser humano, condena la mala Administración de él”

Por ejemplo, al leer a Pablo en 1 Corintios 11:1 | NVI, “Imítenme a mí, como yo imito a Cristo…”; si sacamos de contexto estas palabras, parecen un exceso en la exaltación de la propia persona.

No es nada Fácil decir, “imítenme a mí”. Porque de alguna manera, nos posiciona como un modelo a seguir. Sin embargo, la intención de las palabras de Pablo, no eran nacidas del egocentrismo, sino de su dependencia de Dios.

De hecho, lo leemos en Colosenses 2:20 | NTV; “Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

“La evidencia más clara que una persona pueda dar sobre el estado de su Ego, es a través de su capacidad de entregarse al Señor; la aceptación de Su Voluntad y la humildad de depender de Él”

Tratemos de poner más claro este asunto, así podremos profundizar en las Escrituras. 

¿Qué es el ego del humano?

La palabra “ego“, es una palabra que proviene del latín y significa “yo“. El ego es, en sí mismo, la parte central de la consciencia humana encargada de dar el sentido de “sí mismo”.

Es decir, cuando hablamos sobre el “Ego del ser humano”, estamos hablando de su “yo como identidad”. Las personas forman su Identidad a través de los modelos que tuvieron en el camino de la vida; las experiencias o la educación que recibieron.

Sin embargo, en Cristo se forma una nueva identidad, donde el Ego del ser humano cumple su función particular.

“El ego no es bueno ni malo, si no su administración…”

Dice Romanos 12:3 | NTV; “Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es. Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos, háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado”

Aquí encontramos una gran explicación sobre la Administración del ego. La biblia no dice que “no tenemos valor; que no somos nada”. Esta clase de pensamiento es totalmente nocivo para la Vida de Dios en nosotros. La Biblia dice claramente, “No te creas mejor de lo que realmente eres”. En otras palabras, “somos importantes y tenemos valor para Dios, sin embargo, la exaltación de nuestro ego provoca una separación”.

Hermanos, “No somos ni mejores ni peores. Tampoco somos lo que somos, porque estamos en el proceso de descubrir aquello que Dios pensó de nosotros. Simplemente, somos lo que Dios dice que somos y eso debemos descubrir”

Para encontrar un equilibrio entre mi ego y Su Voz, debo ser “realista”.

Ser realista no significa razonar la Fe, de hecho, el Apóstol Pablo dice que; “La evaluación personal debe ser conforme a la medida de fe que recibimos”. No hay lugar para razonar.

Ser realista significa, “Reconocer a Cristo como el Centro y el Todo, donde dependo absolutamente de Su Voz”

Recuerdan las palabras de Jesús en Juan 10:27 | RV60; “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”

Estas palabras parecen simples de comprender, sin embargo, contienen un grado de obediencia extraordinario. “Nadie puede oír Su Voz, si su ego habla más fuerte a los oídos”.

“Lograr oír Su Voz, es haber sometido nuestro ego a Su Voluntad. Permitiendo así que Dios nos conozca y pueda tratar con el corazón para sensibilizarlo. Solo de esa manera puedo oírlo para seguirlo”

Volvamos al pasaje que leímos en Colosenses, Pablo dice; “Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo…” … Aquí encontramos una clara explicación del porqué de tantas batallas en la mente. Batallas entre la “identidad anterior o vieja; y la Identidad nueva en Cristo”

Muchas personas, no logran ser “Uno con el Señor”, porque su “antigua identidad sigue gobernando algunos aspectos de su vida, en esta Nueva Vida”

Siempre que se hace referencia al Ego, existe una inclinación del entendimiento a la “exaltación de las virtudes de una persona”. Sin embargo, he visto también, cómo el ego queda exaltado en la “lástima”. ¿Por qué? Porque el “ego mal administrado, es independiente de las circunstancias que nos toque vivir”. La mala administración del ego nos conduce al egocentrismo, donde lo importante es el hombre y no Dios en el hombre.

Recuerdan Éxodo 3:13-14 | DHH; “Pero Moisés le respondió: El problema es que si yo voy y les digo a los israelitas: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”, ellos me van a preguntar: “¿Cómo se llama?” Y entonces, ¿qué les voy a decir? Y Dios le contestó: YO SOY EL QUE SOY. Y dirás a los israelitas: “YO SOY me ha enviado a ustedes.”

Es muy saludable para la vida espiritual comprender esta palabra, porque desde el Inicio de la historia conocida, Dios se ha presentado como el “Yo” por sobre todos los “yo” que puedan levantarse.

En Éxodo, no leemos a Dios tratando de destruir el Ego de su pueblo, por el contrario, lo vemos Restaurando el verdadero sentido y función del ego. En otras palabras, Dios les estaba mostrando que los días de esclavitud se terminaban y experimentarían una transformación en la identidad. La identidad del Pueblo sería el “yo de Dios”, es decir, “La identidad de Dios sobre la Identidad de ellos”

En el diseño de Dios, el pueblo fue creado para vivir en libertad y una persona libre es aquella que encuentra su identidad en Él.

Pablo al expresar, “mi antiguo yo ha sido crucificado”, está anteponiendo el “Yo de Dios por encima de su propio yo”. Es decir, está muriendo así mismo, para que sea la Vida de Cristo creciendo en él.

Cuando el “ego es más alto que Su voz”, la persona ya no puede ser guiada por el Señor. Entonces, se distorsiona el sentido de identidad que Dios ha otorgado en Su Gracia. Se pierde el sentido Eterno de mi Creación, dejando como resultado una identidad vacía. Una identidad que se fundamenta en lo temporal y no en lo Eterno.

Las palabras del Apóstol Pablo en Colosenses, será la clase de Vida que gobernará a una generación de personas que Dios está restaurando; “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí”.

Esto dejará de ser solo una frase en el ámbito de la Iglesia. Porque la intención de estas palabras es reconocer al Señor por encima de nuestro Ego personal.

“Su Voz nos volverá a guiar otra vez”

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